Como en la foto de Robert Doisneau,
ellos se besan en la boca
en una calle de París
y una dama que pasa por allí
los mira y se sonroja.
Un señor que atraviesa
el Boulevard Saint-Germain
ve también que ellos se besan,
tomados de la mano.
Es la vida en primavera
en el mes de mayo florecido,
un día brillante en que el amor se extiende
sobre las briznas de hierba de los parques.
En Marais, en los puentes,
en el Barrio Latino,
los amantes se miran
en sus ojos azules u obscuros.
Algunas gotas frías se deslizan
sobre la iglesia de Saint-Sulpice
y las parejas se rozan
al abrir sus paraguas.
¡ Y es una bella visión
la de los abrazos y la de la canciones
tocadas por el acordianistas
que acompañan a las floristas
para rendir tributo al instante supremo
en que los amantes se tocan
para decirse "te quiero"
en las agua del Sena,
bajo los puentes y por doquier,
de día y de noche,
en París!
¡Ah, el amor!
Vercin
martes, 4 de mayo de 2010
COLOMBIA Y VENEZUELA (no es traducción)
Colombia y Venezuela son dos países hermanos,
comparten un mar, un golfo, una selva,
unas montañas andinas
y un mismo verde e inmenso llano
sobrevolado por bandadas de garzas.
Comparten a Bolívar, su héroe,
quien engalana muchas plazas
de casi cada pueblo y ciudad;
comparten el llanto, la risa,
la historia y la memoria de su inmensidad
perdida en vastos mantos espesos.
Colombia y Venezuela son dos países distintos,
pero una sola nación, hija de Bolívar,
el Quijote que murió cansado y que fue un liberador
nutrido de sueños de anhelos de dicha.
He allí el Orinoco bañando las dos riberas,
la de Colombia y la de Venezuela;
he allí los wayúu hablando en wayuunayki
a un lado y al otro de la frontera
seca y polvorienta.
He allí la Avenida Bogotá que bordea a Caracas
y la Avenida Caracas que recorre Bogotá,
la una está tan cerca y la otra está tan lejos
del mar.
Colombia y Venezuela comparten además
una misma bandera amarilla, azul y roja,
de riquezas de ensueño de El Dorado
antiguo y nuevo,
de espumas de grandes olas de sal,
de manchas de sangre;
Colombia y Venezuela, Venezuela y Colombia.
Vercin
comparten un mar, un golfo, una selva,
unas montañas andinas
y un mismo verde e inmenso llano
sobrevolado por bandadas de garzas.
Comparten a Bolívar, su héroe,
quien engalana muchas plazas
de casi cada pueblo y ciudad;
comparten el llanto, la risa,
la historia y la memoria de su inmensidad
perdida en vastos mantos espesos.
Colombia y Venezuela son dos países distintos,
pero una sola nación, hija de Bolívar,
el Quijote que murió cansado y que fue un liberador
nutrido de sueños de anhelos de dicha.
He allí el Orinoco bañando las dos riberas,
la de Colombia y la de Venezuela;
he allí los wayúu hablando en wayuunayki
a un lado y al otro de la frontera
seca y polvorienta.
He allí la Avenida Bogotá que bordea a Caracas
y la Avenida Caracas que recorre Bogotá,
la una está tan cerca y la otra está tan lejos
del mar.
Colombia y Venezuela comparten además
una misma bandera amarilla, azul y roja,
de riquezas de ensueño de El Dorado
antiguo y nuevo,
de espumas de grandes olas de sal,
de manchas de sangre;
Colombia y Venezuela, Venezuela y Colombia.
Vercin
sábado, 24 de abril de 2010
MEIRA
Meira,
recuerdo tus ojos,
pues una vez los vi,
aquel día
en la biblioteca que lleva tu nombre,
ese refugio de silencio, de aire acondicionado,
de libros, de computadores,
que tu salvaste de las garras obsesivas
del delirio neoliberal.
Tu cabellera era de un negro brillante
y llevabas un vestido ligero
para soportar el calor,
ya he olvidado su color,
más no el de tus ojos,
obscuros, casi extintos, libaneses.
Sería más tarde que yo leería
tus versos con paciencia
para encontrar en ellos
el silbido del ruiseñor
que oías sentada en la terraza,
y yo soñaría con un mar feo y gris
que ya conocía, el tuyo y el mío,
cuyas aguas se tragaban lentamente
al sol rojizo de estos trópicos ásperos,
alegres y tristes donde tú naciste,
poetisa maestra de la nostalgia,
de palabras sutiles
y del amor pesado que partió
hacia las lágrimas que se alojaron
en tu corazón marino y arenoso.
Donde quiera que estés tú continúas amando
y dibujando olas
en tu memoria de playas y de espejos quebrados
de melancolía íntima, eterna, sedienta y frágil,
de sentimientos acariciados
por la corriente fresca de los alizios de diciembre,
de enero, de febrero y de marzo.
Vercin
recuerdo tus ojos,
pues una vez los vi,
aquel día
en la biblioteca que lleva tu nombre,
ese refugio de silencio, de aire acondicionado,
de libros, de computadores,
que tu salvaste de las garras obsesivas
del delirio neoliberal.
Tu cabellera era de un negro brillante
y llevabas un vestido ligero
para soportar el calor,
ya he olvidado su color,
más no el de tus ojos,
obscuros, casi extintos, libaneses.
Sería más tarde que yo leería
tus versos con paciencia
para encontrar en ellos
el silbido del ruiseñor
que oías sentada en la terraza,
y yo soñaría con un mar feo y gris
que ya conocía, el tuyo y el mío,
cuyas aguas se tragaban lentamente
al sol rojizo de estos trópicos ásperos,
alegres y tristes donde tú naciste,
poetisa maestra de la nostalgia,
de palabras sutiles
y del amor pesado que partió
hacia las lágrimas que se alojaron
en tu corazón marino y arenoso.
Donde quiera que estés tú continúas amando
y dibujando olas
en tu memoria de playas y de espejos quebrados
de melancolía íntima, eterna, sedienta y frágil,
de sentimientos acariciados
por la corriente fresca de los alizios de diciembre,
de enero, de febrero y de marzo.
Vercin
EN EL NOMBRE DEL QUIJOTE
Se asemeja a un muñeco de trapo
este viejo Quijote triste y flaco
de ojos hundidos,
este Quijote loco
que se ha batido
contra los molinos de viento.
Antes de morir supo reconocer
la causa de su delirio,
este Quijote antiguo
de carnes ligeras, aún vigente.
Lo he visto en forma de escultura
al lado de Sancho Panza,
en la mesa de la sala de la casa
de alguien.
Lo he visto también en su caballo,
en una pared al lado de una avenida,
en un documental emitido en abril
y sobre la pizarra de la escuela primaria,
el día en que la maestra lo dibujó.
He escuchado decir, desde siempre,
que él era grande este Quijote,
y me he preguntado:
¿ a dónde lleva su camino
trazado por sus huellas prolongadas
en el suelo duro, rojo y ocre?
Veo Quijotes modernos
que galopan durante largo tiempo
y escucho nombres
que no provienen siempre de Castilla,
nombres que tililan y que explotan
como estrellas y fuegos artificiales
lanzados al espacio frente al mar.
Son Quijotes de eglantina
escarlata, púrpura y carmín
que cristalizan lágrimas
en los cinco continentes;
grandes Quijotes soberanos
salidos de guarniciones bohemias
y emparentados con viajeros errantes
que nunca se cansan;
Don Quijotes de gloria
con los brazos abiertos,
cubiertos con una fina capa de amor
y de piedad,
de sonrisas de ternura magnánima,
como las del Niño Jesus y Santa Claus.
Y son muchos estos Quijotes de Quijotes,
espíritus eternos, ciudadanos sin arrepentimientos
de esta inmensa Mancha confusa, revuelta y extraviada
que todos nosotros habitamos.
Vercin
este viejo Quijote triste y flaco
de ojos hundidos,
este Quijote loco
que se ha batido
contra los molinos de viento.
Antes de morir supo reconocer
la causa de su delirio,
este Quijote antiguo
de carnes ligeras, aún vigente.
Lo he visto en forma de escultura
al lado de Sancho Panza,
en la mesa de la sala de la casa
de alguien.
Lo he visto también en su caballo,
en una pared al lado de una avenida,
en un documental emitido en abril
y sobre la pizarra de la escuela primaria,
el día en que la maestra lo dibujó.
He escuchado decir, desde siempre,
que él era grande este Quijote,
y me he preguntado:
¿ a dónde lleva su camino
trazado por sus huellas prolongadas
en el suelo duro, rojo y ocre?
Veo Quijotes modernos
que galopan durante largo tiempo
y escucho nombres
que no provienen siempre de Castilla,
nombres que tililan y que explotan
como estrellas y fuegos artificiales
lanzados al espacio frente al mar.
Son Quijotes de eglantina
escarlata, púrpura y carmín
que cristalizan lágrimas
en los cinco continentes;
grandes Quijotes soberanos
salidos de guarniciones bohemias
y emparentados con viajeros errantes
que nunca se cansan;
Don Quijotes de gloria
con los brazos abiertos,
cubiertos con una fina capa de amor
y de piedad,
de sonrisas de ternura magnánima,
como las del Niño Jesus y Santa Claus.
Y son muchos estos Quijotes de Quijotes,
espíritus eternos, ciudadanos sin arrepentimientos
de esta inmensa Mancha confusa, revuelta y extraviada
que todos nosotros habitamos.
Vercin
POEMARIO DE LA COMARCA DEL INSOMNIO
MIS COMENTARIOS SOBRE LA NOVELA ABRIL ROJO
No voy a hacer una sinopsis de esta obra escrita por Santiago Roncagliolo, pero sí realizaré algunos planteamentos muy sencillos. Abril Rojo es una novela excelente, el libro atrapa, genera un gran suspenso. Es básicamente la historia de un posible renacimiento del grupo Sendero Luminoso en Perú durante la década pasada. En un pueblo de Ayacucho se están presentando hechos extraños de aparición de cuerpos quemados y mutilados y el fiscal Chacaltena desea averiguar la verdad de estos acontecimientos. Su indagación no será nada fácil, sobre todo porque las mismas autoridades no parecen muy interesadas en todo esto, de hecho da la impresión que quieren desestimar lo que está pasando y se mofan de un posible rebrote de la temible guerrilla que azotó a la nación andina en épocas pasadas, no muy lejanas. Chacaltana es un personaje mesurado, tranquilo, que aún cree en ciertos valores, en la justicia, en la verdad, y ésta es su oportunidad de hacer algo realmente importante en su carrera, él se convierte en detective cuando se da cuenta que nadie quiere esclarecer los hechos sangrientos que sufre la región donde habita. Abril Rojo nos muestra tradiciones asociadas a la Semana Santa ya que transcurre durante este período del año, nos ilustra muy bien acerca de la historia del Perú y nos ofrece una gran visión de lo que significa el suspenso y el misterio dentro de una obra literaria. Debo decir que cuando leí esta novela la asocié mucho con la película francesa Ríos de Color Púrpura, que también nos devela misterios poco a poco en un ambiente de ritos y de cosas ocultas que van más allá de lo que nuestra imaginación nos puede entregar en un momento determinado. Con este libro aprendí que Sendero Luminoso se veía a sí mismo como una reencarnación de la causa de los incas que reaparecían para librar la batalla de su venganza ante el conquistador, fascinante esta mezcla de terror y de tradiciones ancestrales, así mismo espeluznante la violencia que se se describe en la novela y que nosotros sabemos que fue real. Hay que leerla.
miércoles, 7 de abril de 2010
MIS COMENTARIOS SOBRE LA NOVELA PLATA QUEMADA
Tal vez muchos han visto la película que fue dirigida por Marcelo Pyñeiro. Plata Quemada es una novela policíaca, aunque los expertos dicen que no cumple con todas las características de este tipo de obras, por ejemplo, en esta historia los delicuentes no son castigados por la ley, ellos no son apresados porque no logran ser atrapados con vida; además, la autoridad como tal no parece representar los valores morales que encarna en sí el detective típico de este género literario. Fuera de lo anterior, Plata Quemada tiene mucha intriga, y particularmente una violencia descarnada; al leerla tenemos la sensación de estar viendo en nuestra mente las imágenes de una buena película de acción.
La novela es la historia de un robo cometido a un banco en el suburbio de San Fernando, al norte del Gran Buenos Aires. Este robo es realizado por una banda de delincuentes conformada por unos personajes que tienen unos rasgos de personalidad muy bien detallados y definidos por el autor y entre los cuales se destacan Dorda (El Gacho Rubio) y El Nene Brignon, quienes son amantes entre ellos. Altos funcionarios de la Policía están implicados en este cuantioso robo y reclaman parte del botín, de hecho, estos funcionarios planean asesinar a los delincuentes para así poder quedarse con todo el dinero, hecho éste que no logran concretar. La banda debe esconderse en un apartamento del cual salen para luego huir hacia Montevideo con el fín de seguir camino a Brasil. Los maleantes deben esperar a que les entreguen los papeles falsos que se están elaborando para que se puedan desplazar, lo cual los obliga a permenecer encerrados en el nuevo apartamento durante muchos días. No soportando este encierro, Brignon y Dorda salen a caminar por la ciudad y el primero conoce a una chica de la cual se hace amante con el objetivo de poder mudar la banda a su apartamento. En la parte final de la novela Brignon, Dorda y Carlos Mereles son cercados por la Policía en el domicilio nuevo en el que se encuentran, ellos resisten el cerco y consiguen matar con su artillería a muchos policías mientras la balacera es transmitida en directo por la televisión. En un momento dado, los chicos delincuentes queman el botín representado en dólares y lo empiezan a lanzar por la ventana. Luego de esto, los tres maleantes mueren uno tras otro luego de haber estado disparando durante unas quince horas.
Algo muy importante que he dejado para el final es que esta novela está basada en una historia real acaecida en el año de 1965. El autor realizó una exhaustiva investigación para poder reunir los datos precisos y así redactar su novela, pero como sabemos no todos los datos pueden ser precisos en la literatura y algunas lagunas debieron llenarse con la imaginación del escritor o incluso se deben completar con teorías que el propio lector debe construir. Plata Quemada es una excelente novela que nos atrapa completamente, nos envuelve en su trama y nos hace participar de una manera muy activa en ella. Esta obra permaneció sin publicarse durante treinta años, pero un día Ricardo Puglia decidió entregárnosla para que tuviéramos un acercamiento de la combinación maravillosa que se puede llevar a cabo entre literatura y realidad. Si ustedes la han leído o se han interesado por la trama me gustaría leer sus comentarios y poder compartirlos juntos.
La novela es la historia de un robo cometido a un banco en el suburbio de San Fernando, al norte del Gran Buenos Aires. Este robo es realizado por una banda de delincuentes conformada por unos personajes que tienen unos rasgos de personalidad muy bien detallados y definidos por el autor y entre los cuales se destacan Dorda (El Gacho Rubio) y El Nene Brignon, quienes son amantes entre ellos. Altos funcionarios de la Policía están implicados en este cuantioso robo y reclaman parte del botín, de hecho, estos funcionarios planean asesinar a los delincuentes para así poder quedarse con todo el dinero, hecho éste que no logran concretar. La banda debe esconderse en un apartamento del cual salen para luego huir hacia Montevideo con el fín de seguir camino a Brasil. Los maleantes deben esperar a que les entreguen los papeles falsos que se están elaborando para que se puedan desplazar, lo cual los obliga a permenecer encerrados en el nuevo apartamento durante muchos días. No soportando este encierro, Brignon y Dorda salen a caminar por la ciudad y el primero conoce a una chica de la cual se hace amante con el objetivo de poder mudar la banda a su apartamento. En la parte final de la novela Brignon, Dorda y Carlos Mereles son cercados por la Policía en el domicilio nuevo en el que se encuentran, ellos resisten el cerco y consiguen matar con su artillería a muchos policías mientras la balacera es transmitida en directo por la televisión. En un momento dado, los chicos delincuentes queman el botín representado en dólares y lo empiezan a lanzar por la ventana. Luego de esto, los tres maleantes mueren uno tras otro luego de haber estado disparando durante unas quince horas.
Algo muy importante que he dejado para el final es que esta novela está basada en una historia real acaecida en el año de 1965. El autor realizó una exhaustiva investigación para poder reunir los datos precisos y así redactar su novela, pero como sabemos no todos los datos pueden ser precisos en la literatura y algunas lagunas debieron llenarse con la imaginación del escritor o incluso se deben completar con teorías que el propio lector debe construir. Plata Quemada es una excelente novela que nos atrapa completamente, nos envuelve en su trama y nos hace participar de una manera muy activa en ella. Esta obra permaneció sin publicarse durante treinta años, pero un día Ricardo Puglia decidió entregárnosla para que tuviéramos un acercamiento de la combinación maravillosa que se puede llevar a cabo entre literatura y realidad. Si ustedes la han leído o se han interesado por la trama me gustaría leer sus comentarios y poder compartirlos juntos.
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