sábado, 31 de octubre de 2009

FRAGMENTO

Abrió los ojos y se sintió a salvo al encontrar el techo de su cuarto sobre su cabeza. Pero sufrió de pánico al detectar que la realidad tenía el mismo sonido que el sueño. Creyó, por instantes, que aún estaba dormido y se paralizó al pensar que cualquiera de esos fantasmas podía regresar.
Estaba mareado y permaneció unos segundos con la mirada fija en ningún lugar, hasta que entendió que la voz distorsionada provenía de la radio que chillaba en el suelo de la habitación. No sólo era que estaba mal sintonizada, es que la voz gritaba en vez de hablar.
Se levantó, intrigado, y sintonizó con cuidado la estación hasta que pudo oír con claridad lo que el locutor contaba con descontrol.
Estamos seguros de que todo va a salir bien. Le pedimos al secuestrador que se comunique con nosotros y que nos haga saber cuáles son sus peticiones. Que apele a la razón. Hemos llamado al Fiscal General de la República y ya se encuentra en camino. Te aseguramos tus derechos constitucionales. Tenemos una línea especialmente dispuesta para eso: 27-19-94. Repito: llámanos al 27-19-94. Como veníamos diciendo, hace apenas unos minutos un hombre armado irrumpió en nuestros estudios y tomó como rehén a Ana patricia Mendoza, hija del conocido editor y dueño del diario El Guardián. ¿Ahhhh? A las cinco y 32 minutos de la tarde seguimos con más música...

miércoles, 28 de octubre de 2009

miércoles, 21 de octubre de 2009

COMUNAS


FRAGMENTO DE LA OBRA

Quiero explicarle por si no lo sabe, por si no es de aquí, que cuando a Medellín le da por llover es como cuando le da por matar: sin términos medios, con todas las de la ley y a conciencia. Es que aquí no se puede dejar vivo al muerto porque entonces a uno lo quedan conociendo y después el muerto es uno, cosa grave para uno en particular pero alivio para los demás en general. Por eso los que caen a la "policlínica" , el pabellón de urgencias del Hospital San Vicente de Paúl, nuestro hospital de guerra, es a que les cosan el corazón. El cielo que nos mira desde arriba vive tan enojado como los cristianos de abajo, y cuando se suelta este loco a llover es a llover, con una demencia desbordada. Arroyos torentosos empezaron a saltar por las escaleras de cemento como cabras locas desbalagadas y a confluir en ríos por las desbarrancadas calles. Me hice a un lado para que el río-tromba que bajaba atronando, atrabancado, atropellando, pasara y no me llevara. Íbamos para el mismo lado, para abajo, pero yo sin tanta prisa. Y mientras el loco frenético de arriba se despanzurraba de la ira, nadie en las desiertas calles de las comunas. Ni un alma, ni un asesino. Y ni un alero tampoco para guarecerme en tantas casas miserables, mezquinas, construidas con el egoísmo del sálvese quien pueda. Añoré mi viejo barrio de Boston donde nací, de nobles casas con alero para que cuando lloviera nos escampáramos los parroquianos que íbamos a misa.

domingo, 18 de octubre de 2009

LA VIRGEN DE LOS SICARIOS

Esta novela del escritor colombiano Fernando Vallejo trata el tema de los jóvenes sicarios de Medellín, muchas veces niños sicarios.
Fernando, un hombre de edad avanzada, regresa a su ciudad natal después de muchos años de ausencia para encontrarse con un panorama de violencia urbana desmedida. Él inicia una relación sentimental con un joven sicario llamado Alexis y juntos recorren las calles y visitan las iglesias de la ciudad en una peregrinación de la muerte. Fallecido Alexis, producto de esta misma violencia, Fernando tiene otra relación con otro sicario, quien resulta ser el asesino de Alexis, su nombre es Wílmar y él también termina siendo asesinado por las balas que recorren sin control la ciudad, poco después de haber tomado la decisión de partir con Fernando lejos de Medellín para escapar de toda esa desdicha de la muerte y del dolor.

Se dio el caso que leí esta novela sin haber visto la película. Cuando preguntaba por la obra en las calles de Caracas, principalmente debajo del Puente de las Fuerzas Armadas, los vendedores respondían: No tengo el libro, pero tengo la película. Algunos decían: No conozco la novela, sólo sé que es una película. He escuchado que lo más apropiado en estos casos es leerse primero el libro, creo que es porque eso nos entrega nuestras propias imágenes mentales, las cuales más tarde podremos comparar con las escenas de una filmación.

Esta novela es una trama trágica, el lenguaje es directo, crudo, como la misma realidad que nos presenta la historia. Medellín, la bellísima ciudad de la Eterna Primavera, vivió como bien lo sabemos, aquella oscura época infame del narcotráfico y del sicariato. Los jóvenes sicarios se conviertieron en un símbolo macabro de la violencia desbordada. La novela presenta un panorama dantesco, a tal punto que incluso podría catalogarse de exagerado porque no todo puede ser tan pesimista y negativo en un mismo lugar. La Virgen de los Sicarios puede chocar a algunos con su tono arrogante y frío de primera persona que la narra. El personaje de Fernando no se cansa de despotricar contra los habitantes de la ciudad a los cuales califica de mezquinos. En un momento dado él propone el uso de una bomba para acabar con la ciudad, sus moradores y todos sus problemas como la única solución posible. También impresiona la constante crítica contra los pobres y los marginados a los cuales el personaje cataloga de perezosos y responsables de su propia suerte. Lo que en realidad pretende  hacer el autor, analizándolo con cierto detenimiento, es precisamente causar revuelo con toda su explosiva irreverencia.
Afortunadamente, los tiempos de la Medellín de los sicarios ya terminaron y esta novela puede ser apreciada más bien como un referente histórico, sin que ello quiera decir que no exista aún la violencia urbana, sólo que ya no es igual que antes.
La descripción de la ciudad como tal es uno de los aspectos que más me llama la atención. Se habla en la novela de unas comunas encaramadas sobre las montañas en donde habitan más de un millón y medio de personas. La comparación es constante entre la ciudad de arriba y la ciudad de abajo, o sea la que está en las montañas y la que está sobre el valle. Según Fernando, -el personaje- muchos de los de arriba bajan al valle para atracar y matar, pero los de abajo nunca suben y ni siquiera conocen los barrios de la montaña. No deja de ser dolorosa esta visión de Colombia que durante años ha caído en olas inmisericordes de violencia y de guerra absolutamente terribles. Esta es una novela que nos muestra que la ficción está estrechamente ligada a lo que sucede en la realidad, una realidad cruda y asesina en este caso. Fernando, -el escritor- no pretende sin duda ser una voz de la conciencia moral de nadie. La mayoría de estos escritores del nuevo realismo parecen mostrarse escépticos, indiferentes y desencantados ante los hechos que narran. Ellos sólo tienen la intención de contar, de describir sin comprometerse demasiado con los hechos. Sin embargo, -y  aún no sé si me equivoque- en algunos momentos percibí una cierta crítica acerba de parte del personaje y por lo tanto del autor- frente a las causas que dieron lugar a esta situación del sicariato entre la juventud sin esperanzas de las comunas.

PRIMERAS ANOTACIONES

Me había dicho que cuando iniciara la Maestría en Literatura crearía un blog -el segundo porque el primero ya lo crée y está en francés-. Éste es pues mi espacio en lengua española y he elegido como símbolo estos molinos de viento que aparecen en la imagen y que son como los molinos de la historia del gran Quijote de la Mancha. ¿Por qué?. Porque pienso que la inmensa mayoría de los que hablamos esta lengua somos también quijotes que debemos luchar todos los días contra grandes molinos de viento. ¡Qué bueno que tenemos la poesía y la prosa para regodearnos con ellas y llenarnos de nuevos hálitos ante cada batalla diaria! .

Este espacio dedicado a las letras comienza con la aproximación a una serie de novelas de algunos escritores latinoamericanos contemporáneos. Ellos trabajan un realismo distinto a aquel realismo mágico del boom, de hecho, ellos han querido apartarse en casi todo lo posible de aquellas figuras que flotaban en el aire macondiano como la de Remedios La Bella. Ésta es una realidad más bien cruda y no una realidad mágica. No pretendo hacer unas reseñas de tipo académico, éste es un escenario virtual para comentar las obras que estoy leyendo, éstas son mis impresiones acerca de estas obras literarias latinoamericanas. Aquí deseo compartir mis percepciones, exponerlas y también recibir con sumo agrado las impresiones que hayan tenido sobre estas mismas novelas quienes me hagan el honor de visitar el blog. Aquí habrá un lugar también para compartir palabras en verso, por supuesto que sí.

A todos los viejos amigos y también a los nuevos, a aquellos a quienes aún no he tenido el gusto de conocer les envío un saludo cargado de dicha desde esta patria de Bolívar, hoy en día más que nunca inundada de sueños, de letras y de una poesía que se vive, que se siente y que se dibuja en el aire.