
Rosario es una pandillera salida de las comunas de Medellín que vive en un lujoso apartamento pagado por narcotraficantes a quienes vende su cuerpo. Ella es amante de Emilio, un joven de clase alta cuyo mejor amigo -Antonio- la ama profundamente en silencio durante la mayor parte de la novela. La historia es contada por Antonio desde el hospital en donde Rosario se debate entre la vida y la muerte después de recibir varios disparos a quemarropa.
.........................................................................................................................................................................
Esta novela escrita por Jorge Franco Ramos fue publicada por la Editorial Plaza & Janés en 1999. Es una de las mejores historias que he leído y he escuchado muy buenos comentarios sobre ella de parte de otros lectores. Es una novela que se devora página a página porque se disfruta plenamente y uno desea conocer el final. Vi la película antes de hacer la lectura y no pude dejar de asociar los rostros de Flora Martínez y de Manolo Carmona con las imágenes que el libro me ofrecía cuando hablaba de Rosario y de Emilio. La novela no es exactamente igual a la película, pero sí muy parecida. En la película la violencia es un poco más explícita que en el libro, seguramente por que ello dinamiza la trama y es lo que el público generalmente quiere ver.
Estoy seguro de que muchos de los que lleguen a leer estas líneas han tenido contacto con esta historia. Rosario Tijeras es más una novela de amor que una novela sobre la violencia, en ella no siempre se describe la acción de matar - aunque se sabe que está ahí- y no hay predominio de la anécdota sobre el hecho estético. Es otra forma de expresar los hechos violentos de una sociedad demasiado acostumbrada a ellos y que ha vivido inmersa en toda una cultura de la violencia.
En Rosario Tijeras los sucesos que describen la violencia urbana están permanentemente matizados o neutralizados por las evocaciones poéticas del amor que el narrador profesa por la protagonista. El lenguaje es de ensoñación como es lo propio de un personaje enamorado, culto, de una elevada posición social, quien ve la sordidez de la ciudad a través de Rosario, a quien él trata de justificar en muchas ocasiones. Antonio es tímido en mostrar muchos aspectos del sicariato y esto es muy distinto a lo que podemos leer en la Virgen de los Sicarios, en donde la violencia es descrita con todos los detalles. Aquí, Rosario representa esa violencia, ella es parecida a la ciudad que habita y su sobrenombre de "Tijeras" reemplaza a un apellido desconocido para los lectores, lo cual es una forma de contraposición frente al abolengo social.
Rosario es un personaje mítico, un ídolo de las comunas, una figura femenina que maneja roles tradicionalmente atribuídos a lo masculino, su lenguaje es agresivo y ha perdido la ternura.
La ciudad aparece humanizada ante los ojos del narrador que exalta su belleza e intenta justificarla cuando dice que son sus habitantes y no ella como tal quienes generan la maldad. Antonio es un narrador verosímil, el lector se cree totalmente la historia y llega a conocer a Rosario por medio de lo que él cuenta de ella, pero sólo la conoce fragmentariamente sin terminar de comprenderla bien.
Rosario Tijeras es otra historia contemporánea impregnada de esa terrible sensación de desesperanza latinoamericana presente en las últimas décadas, ella se ve atrapada en un círculo vicioso, no encuentra la salida. Su personaje es objeto de deseo amoroso por parte de Antonio, Emilio y Ferney (quien es su amante sicario) , pero también de un deseo que sigue la lógica del consumo -los narcotraficantes que la utilizan-. Ella no es solamente mostrada desde su aspecto de sicaria sino también como alguien que siente y padece y ese sufrimiento sólo acaba en el momento en que muere desangrada en el hospital.

No hay comentarios:
Publicar un comentario